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99 Monos: Una multitud con guantes en la Rambla

Salir a pelear suena a título de guante puesto, pero el disco no tira golpes al aire: pelea contra otra cosa. 

La banda nacida de las cenizas de Dios los Cría y ¿Qué Querés?, vuelve sobre su propio pasado y lo pone de pie de nuevo: ocho temas, 29 minutos, para decir que siguen vigentes.

Llamarlo “un rejunte” sería injusto. En 2021, en plena pandemia, Pato Duhalde estaba en Madrid y Natalio Cucuk en Mar del Plata. Durante cuatro o cinco meses cruzaron ideas, demos y melodías a lo largo del océano Atlántico. De ahí salieron cerca de 10 canciones, algunas guardadas, otras que siguieron creciendo mientras la banda avanzaba y sus versiones de Dios los Cría la ubicaban en un lugar nuevo, musical y escénico.

Cinco años después, tres de esas canciones, “Archimegaplus”, “Vas a ver” y “Salir a pelear”, se grabaron para este nuevo capítulo. El resto lo completan versiones de Dios los Cría: “Solo lo mejor”, “La más dulce”, “Mi especialidad”, “Quiera Dios” y “Todo entero”. Regrabar no es repetir. A estos temas les faltaba un tinte de madurez, y traerlos desde Dios los Cría hasta la impronta actual de 99MONOS es, en el fondo, refundarlos: darles una segunda oportunidad a canciones que en el día a día siguen vigentes. La voz suena con otro timbre, más potencia, y la producción se nota más limpia y pulida — el salto tecnológico entre una banda y otra se escucha. Donde antes había un rock and roll menos pulido y más clásico, ahora hay algo más moderno. Atesoran lo viejo y lo reversionan sobre lo nuevo.

Salir a pelear, el nuevo disco de 99 Monos

Esa tensión, entre lo que ya existía y lo que recién nace, es el corazón del disco, y se concentra en “Salir a pelear”, tercer tema del álbum y el último de los tres estrenos antes de que arranque el tramo de reversiones. 

Esa otra cosa contra la que pelea tiene nombre: las injusticias cotidianas y una coyuntura que atraviesa tanto lo personal como lo social. Hay una sensación de saturación, de demasiados frentes abiertos a la vez, y ni el tiempo ni las fuerzas alcanzan para pelear por todos.

El sonido acompaña esa urgencia: crudo y violento, como el presente que estamos atravesando, como si la producción misma buscará encender algo. La canción construye una imagen potente, la de una bronca que se transforma en fuego, algo que se propaga y consume. En su segunda estrofa deja una de esas frases que se quedan pegadas: “Nos falta felicidad, y nos sobra sufrimiento todo el tiempo. Un corazón duele más. Si lo parte tanta gente que no siente” una reflexión sobre lo poco que alcanza la felicidad frente a un sufrimiento que no da tregua, y sobre cómo duele más el desamor cuando viene de quien ya no siente nada.

Esa idea de pelea colectiva se completa con la tapa. La imagen muestra la Rambla marplatense, postal reconocible de la ciudad, poblada por una multitud con guantes de boxeo puestos. No es una persona la que sale a pelear: es un pueblo entero, en un escenario que es, literalmente, el de todos los días. La portada extiende la canción. Todos tienen los guantes puestos, a metros del mar. El rival no aparece.

El disco se presentó el 19 de septiembre en VORTERIX Mar del Plata

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