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Superpoderosas y mugrientas

El power trío bonaerense, Mugre, debutó en Mar del Plata con un show intenso en Club Tri y presentó las canciones de su segundo disco, confirmando que su verdadero hábitat es el escenario.

Hay sábados que vienen con una hoja de ruta clara. El mío tenía dos misiones: cumplir con las obligaciones laborales y llegar al Club Tri a tiempo para ver a Mugre por primera vez en Mar del Plata.

Hace meses que la banda me acompaña en las caminatas. “Calle Miramar”, con ese riff hipnótico que se instala sin pedir permiso, se volvió parte del paisaje. Antes había sido “Quién eras”, del disco anterior, el tema que —exagerando apenas— me hace cruzar mejor las calles.

La espera terminó cuando las luces bajaron y aparecieron vestidas de un blanco impecable: minis, vestidos, medias, corpiños, lentes. La imagen dura apenas unos segundos, porque enseguida todo queda eclipsado por lo importante. Mariana Michi, Jazmín Esquivel y Sofía Naara Malagrino hacen lo que mejor saben: tocar fuerte, preciso y con una química que no se fabrica. Hay potencia, melodía, tensión y una sensación permanente de que arriba del escenario la están pasando demasiado bien como para esconderlo.

El público respondió de la misma manera. Hubo pogo —chico pero intenso—, saltos y un agite constante que convirtió al Tri en una caja de resonancia perfecta para la primera visita de la banda a la ciudad. Entre la gente aparecían caras conocidas de la escena marplatense, integrantes de Las Tussi y otras músicas que fueron a bancar. Esa camaradería silenciosa, tan propia del under, también fue parte del recital.

Imágenes tomadas por Ale Bertolami

No hubo demasiadas palabras entre tema y tema. Casi no hicieron falta. Las canciones fueron cayendo una detrás de la otra, sosteniendo un pulso que no aflojó nunca. Mugre entiende algo que muchas bandas olvidan: cuando el repertorio está a la altura, hablar de más sobra.

La libertad de un recital también está en cómo se lo habita. Empecé pegada al escenario, después me fui al fondo a buscar una IPA y terminé cambiando de ángulo varias veces. Desde cualquier rincón del club la sensación era la misma: el trío sonaba compacto, feroz y sorprendentemente claro.

Nacida en 2015, Mugre construyó desde el under bonaerense una identidad que cruza post punk, rock alternativo y melodías que se quedan girando en la cabeza mucho después del último acorde. Esa búsqueda encuentra una síntesis muy lograda en MUGRE, su segundo disco, un álbum que conserva la urgencia de los comienzos pero suma una escritura más filosa, arreglos mejor pensados y canciones que crecen con cada escucha.

Verlas en vivo terminó de cerrar el círculo. Hay bandas que funcionan perfecto en los auriculares y otras que encuentran su verdadera dimensión arriba de un escenario. Mugre pertenece, sin dudas, a las segundas. Lo del sábado en el Club Tri no fue solamente su debut en Mar del Plata: fue la confirmación de que algunas canciones estaban hechas para explotar frente a un público.

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