La sala del Soundroom está casi colmada y el público es, en su mayoría, adulto. Se reconocen entre ellos. Muchos vienen de las épocas de Los Caballeros de Pedro Juan y esperan, expectantes, descubrir de qué se trata este nuevo proyecto. Son pasadas las 21 hs del viernes 4 de septiembre cuando Diego Iturria cuenta el ritmo desde atrás de la batería y arranca Un Sueño, el mismo tema con el que el trío debutó en el pub Hawaii, en abril de este año.
Gabriel Parín en guitarra, Diego Iturria en batería y voz, y Adrián Giorlando, alias George Landon, en bajo conforman las siglas de P.I.G. Banda, el flamante trío formado por ex miembros de esa icónica banda “marplanauta”. Esta noche presentan temas nuevos de lo que será su primer álbum y recrean algunos clásicos que buena parte de la sala corea de memoria.
El sonido de P.I.G. es compacto, de tempo intermedio, oscuro y a veces hipnótico: una herencia postpunk de fines de los 80 que suena más cerca de Fricción que de Soda Stereo. Iturria canta sentado a la batería. Giorlando recorre hábilmente el diapasón. Parín aprovecha su pedalera para generar climas distintos en cada canción, en un sonido de trío que apela más a la coloratura que al virtuosismo. Es de esos guitarristas al estilo The Edge (U2) o Andy Summers (The Police), que alternan entre el arpegio minimalista y el rasguido cortante según lo que el tema pida, y sueltan algún solo breve que se luce más en el groove que en la velocidad. Por eso funciona como trío: no se extraña una segunda guitarra ni un teclado.

Después de Un Sueño llega Modo Cine, en una veta similar, y luego Sinfonía Inacabada, del EP homónimo de la legendaria cantante Sissi Hansen, editado el año pasado y en el que tocan los mismos músicos de P.I.G. La cuarta canción es Cielo, versión en español de Heaven de Talking Heads, con ese estribillo que se clava: “Cielo es un lugar donde nunca pasa nada”. El ritmo sube con Trastorno, cantada por el propio Parín, y sigue con otra versión, esta vez de Talking In Your Sleep de The Romantics, convertida en la voz de Iturria en “Estás dormida y hablás”.
Vuelve el repertorio de Sissi Hansen con Nada, No Quiero Nada, una letra sobre el fin de un amor con versos que golpean, “aunque te pierda, seré quien más te amó”, y el tramo intermedio del show cierra con Un Lugar, otro tema propio.
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P.I.G. Banda en Chauvín: un pacto de caballeros con su público
La sala del Soundroom está casi colmada y el público es, en su mayoría, adulto. Se reconocen entre ellos. Muchos vienen de las épocas de Los Caballeros de Pedro Juan y esperan, expectantes, descubrir de qué se trata este nuevo proyecto. Son pasadas las 21 hs del viernes 4 de septiembre cuando Diego Iturria cuenta…
Entonces llega la recta final, la que la sala esperaba: la seguidilla de clásicos de 25 Veces Tierra, el segundo disco de Los Caballeros de Pedro Juan, el que el año próximo cumple tres décadas y al que Parín se sumó a fines de los 90. Suenan Hombre Bomba, Una Mentira, El Marplanauta y Ran Ran Ran, y el público las canta todas. Cuando parece que Ran Ran Ran va a ser el cierre, aparece un tema nuevo, La Luz Del Faro, que habla de una isla imaginaria a la altura del centro marplatense, “es una roca a la altura de la Peatonal”, canta Iturria sobre una base medio funk. El broche final es Los Barcos Del Puerto, otra gema de LCDPJ, esta del primer disco autotitulado, el que también traía Nahuel Lloró y La Marcha de SOMISA.
Hace casi ocho años de los últimos shows de Los Caballeros de Pedro Juan, en aquel regreso que coronó con una fecha en el Teatro Vórterix en noviembre de 2018, con la reedición de sus dos álbumes en cajitas de metal. Santiago Menna, el cantante de esa banda, murió en 2021; alguien lo apodó alguna vez “el Iggy Pop” del rock local, por su despliegue corporal arriba del escenario. Esta noche, en cambio, quien canta está sentado, casi quieto, y el gesto dice tanto como la música: P.I.G. no viene a imitar aquella presencia, viene a construir otra.
Cuando terminan Los Barcos Del Puerto nadie en el Soundroom pide más. No hace falta. La sala ya coreó lo que tenía que corear, y lo nuevo, Un Sueño, La Luz Del Faro, Un Lugar, quedó flotando entre lo conocido, todavía sin terminar de asentarse. Ese es, quizás, el verdadero desafío de este trío: el repertorio que todavía no existe, el que va a decidir si P.I.G. Banda es una despedida prolongada o un comienzo.









