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99 Monos en Vorterix: La Cría de Dios sale a pelear

El 19 de septiembre, la reconocida banda comandada por el Pato Duhalde presentó su disco Salir a Pelear en Vórterix. Temas nuevos y muchos clásicos reversionados de Dios Los Cría. Una sala llena que unió generaciones a puro canto, saltos, pogo y disfrute.

Ya son las 21, y el recinto se va colmando de a poco. Jóvenes de 30 para arriba, familias con hijos adolescentes y unos cuantos adultos de mediana edad. Algunos vieron a Dios Los Cría hace más de 20 años, otros llegan para esta actual encarnación llamada 99 Monos. No hay butacas, se conversa en ronda con algún vaso de cerveza o gin en mano, mientras Depeche Mode es el anfitrión sonoro de la previa.

Así se palpita un show que ofrecerá canciones nuevas y reversiones de aquel esperado repertorio que dejó himnos como Ramón, La Más Dulce, Sólo Lo Mejor y Vendaval, por nombrar solo algunos. Ahora es el turno de dar a conocer Salir a Pelear, un álbum breve de ocho canciones, con tres estrenos y cinco reversiones de temas de antes, ya subido a plataformas.

Pasadas las 21.30 arranca Madre, la banda soporte, que ya compartió escenarios con 99 Monos. Sus integrantes son de Mar del Plata y de Villa Gesell. Una formación de dos guitarras, bajo y batería, combo ideal para su propuesta cercana al grunge, al hard rock, con dos guitarras sonando al frente, y un cantante con mucha escena y buenos clímax vocales en potentes estribillos, con logrados coros del otro guitarrista.

El set de Madre dura unos 45 minutos, lapso en el cual la sala se va llenando hasta colmarse. A las 22.35 sube al escenario la banda liderada por Alejandro “Pato” Duhalde en voz y ocasional guitarra rítmica, secundado desde hace varios años por Alfredo “Tarugo” Martínez en bajo, Natalio Cucuk y Guillermo Taylor en guitarras, y Leo Parín en batería. Además de Pato, Tarugo y Leo también integraron Dios Los Cría en diferentes épocas, y su presencia genera aún más interés en el público más nostálgico.

El arranque es bien arriba con el potente Salir a Pelear, que le da título al nuevo álbum. “Nos falta felicidad y nos sobra sufrimiento todo el tiempo”, canta Pato en este tema nuevo que describe los tiempos que corren. Sin resignar ritmo y polenta arremeten con Alta Toxicidad, del álbum 99 Monos En Vivo. Le siguen temas de Dios Los Cría que oscilan entre 1996 y 2006: los reversionados “remix 2026” de Quiera Dios y La Más Dulce, intercalados con El Indio y Feo FX. Otro estreno es la cautivante balada Vas a Ver, con una bella melodía y frases como “Todo lo que te hace bien / Tantas veces te hace mal / Y empezamos a volvernos locos sin dudar”.

Para el turno de El Bananero, cuyos versos “Porca miseria, siempre venida a más / Bolsillos de hambre, enterrados en champagne” no han perdido vigencia, cuentan con la presencia en el escenario del joven rapero y productor Dylan Aka Sccar. La seguidilla de clásicos va ganando altura con Nunca Me Acosté y el ahora reversionado Mi Especialidad. Y uno de los estribillos más coreados de la noche, por un abundante público femenino, es el pegadizo “Es un verano que voló a toda velocidad”, de Una Enormidad, coronado con un memorable solo de Guillermo Taylor.

El ritmo baja unos cambios en Lo Sabe Todo, tema ya conocido del repertorio inicial de 99 Monos. El clima intimista volverá un rato después con Todo Entero y Malo, con Natalio Cucuk pasando de la guitarra al teclado, y el invitado Cristian Narváez, de la banda Cielo Razo, pulsando el bajo. Pero para entonces, la temperatura ya subió a puro salto y pogo en Slide, Sin Domesticar y Perro, todos clásicos de DLC, entre los que se cuela Más Que Gigante, de cosecha más reciente. Ya son las 12 de la noche y el público suplica “Una más y no jodemos más”, interpolado con el “Oooh oh oh ooh oh” de Woodstock.

Para el final se guardan Archimegaplus, que abre el disco nuevo, colado entre los esperados Sólo Lo Mejor y El Hueso, con el Pato y el público saltando, cantando a los gritos el coro “Hasta que no pueda más”.

Y ya no se pudo más. Son las 0.20 del domingo. La banda lo entregó todo. Y el público también. Más de 20 canciones originales de una banda marplatense en las que se cantó, se saltó y hasta se pogueó. Quedó más que claro que 99 Monos tiene un manojo enorme de canciones que la gente conoce y celebra, y ese es su punto más fuerte.

La banda está a la altura de ese repertorio. Saben dónde poner un solo contundente pero no muy extenso, o un arreglito sutil, o un coro que refuerce un estribillo. Detalles que visten a esas canciones, que bien podrían sobrevivir con una simple guitarra criolla, porque tienen buena madera, son pura esencia. El Pato Duhalde es un letrista que sabe describir emociones y sentimientos profundos en sus textos; las melodías de las estrofas nos van conduciendo de manera fluida a estribillos que se nos quedarán pegados por un rato, o tal vez por años.

99 Monos sabe que está haciendo las cosas como “Dios” manda. Juega con cartas nuevas, desconocidas, pero sabe que tiene ese ancho de espadas en la frente: las imbatibles canciones de siempre. Como dice una de sus letras: “Ser, seguir, qué más puedo hacer/ Si es crecer mirar atrás, no es tan malo”.

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