Los chicos y las chicas quieren rock: Chicha en Chauvin

En el camarín 1, subsuelo de Chauvin, el aire espera. Sol Giorgetti, “Chicha”, se acomoda en un vestido negro de brillos: botas altas, cabello suelto. A su alrededor, sus músicos y un setlist de 16 canciones a punto de encenderse.

El seudónimo de Chicha lo usa desde hace dos años, cuando decidió empezar a mostrarse de manera independiente. Chauvin la anuncia como Chicha Rock, su nombre de banda, y esta noche la acompañan sus músicos.

Desde sus redes sociales, su página personal, Chicha Music, anuncia la fecha con una pieza gráfica que condensa su identidad visual: un plano entero de la cantante, centrada en el cuadro, con el micrófono a la altura del rostro y la mirada elevada fuera de campo. Una luz envolvente, en violetas y azules, recorta la figura contra el fondo oscuro y deja asomar apenas un amplificador y parte del pedalboard sobre una alfombra estampada. Acompañando el posteo suena “Quieren Rock”, de Intoxicados, una pista temprana del repertorio de clásicos que promete la noche.

Fotos: @agustin.idiart
Fotos: @agustin.idiart

A las 21 se abren las puertas de Chauvin, en San Luis 2849, y la sala empieza a poblarse: grupos de amigos jóvenes, familias y curiosos que llegan a ver a Chicha Rock. A las 21.15 los músicos pisan el escenario con lentes de sol, como una cuadrilla de incógnitos: Juan Poyssegur en bajo, Tomás Malvica y Ramiro Pruis en guitarras, Santiago D’Ortone Lezzi en batería. Sol los sigue, también con lentes, y con un micrófono tachonado de strass que atrapa la luz. Las luces no descansan: barren la sala, tiñen el aire, marcan el pulso.

Arranca “Bad Romance”, de Lady Gaga, con piel de rock: la primera de las canciones reversionadas que atraviesan el repertorio. Apenas se apaga la última nota, la sala estalla y la cantante llama a Luisina Pacheco, la primera invitada, para “Baby One More Time”, de Britney Spears. Sol se quita los lentes y el escenario cambia de registro con “This Love”, de Maroon 5. Con “Have You Seen the Rain”, de Creedence Clearwater Revival, la sala se vuelve coro, y del coro brota un reclamo: “¡dale, Chicha!”.

Hay una dedicatoria: “You Shook Me All Night Long”, de AC/DC, es para su padre, a quien le hace acordar. Sol conoce este escenario: vuelve a Chauvin con un repertorio que cruza el pop y el rock, lo nacional y lo internacional, himnos que la sala se sabe de memoria. En el tema número siete pregunta si lo están pasando bien y gira el rumbo: deja atrás las canciones en inglés y se interna en el rock argentino con “Tan distintos”, de Guasones. Su voz es dulce, y esa dulzura contrasta con el filo de la banda.

Hoy, 23 de octubre, Charly García cumple 75 años, y Sol lo festeja con “Rezo por vos”, un homenaje en voz alta. Después pregunta si quieren seguir y pide que se acerquen al escenario. Arranca “Noches de insomnio”, de Airbag.

El siguiente tema, “Todo un palo”, queda en manos de Ramiro, que lo canta a coro con Sol. Su voz potente es una pared frente a la dulzura de la de ella.

Ramiro vuelve con la armónica en la mano y abre “Tan solo”, de Los Piojos. Las voces de la sala desbordan a la de la cantante. Ramiro se suma al estribillo, a coro con ella, y cierra con un solo de armónica que se estira mientras Sol vocaliza.

Por primera vez, Sol canta “Reyes de la noche”, de Guasones. El estribillo se multiplica entre la gente: “Y qué tristeza hay en la ciudad, amor”. En la mitad de la sala, un pequeño pogo de amigas empieza a latir. Con “Yo no me quiero casar… ¿y usted?”, de Turf, la sala enloquece: el pogo vuelve y todo el espacio se viste de fiesta.

Sol anuncia que el final se acerca y llama al segundo invitado de la noche, Axel Kischner, para cantar “Quieren Rock”, de Intoxicados. Es la canción que suena de fondo en el posteo que anuncia la fecha: la que anticipa el setlist llega por fin al escenario. La sala ovaciona a Axel y, en el estribillo, la cantante se suma a dúo con él.

Sol agradece y se despide de un público fiel. Cierra con “Música ligera”, de Soda Stereo, pero la noche no quiere terminar: desde el fondo se escucha “¡dale, Sol!”. La sala pide una más y ella asiente: es una más de su repertorio. Suena “(I Can’t Get No) Satisfaction”, de The Rolling Stones.

Se apagan las últimas notas. Sol pide una foto grupal y la sala se vacía de a poco, con el grito todavía colgado del techo: “olé, olé, olé, Chicha, Chicha

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