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Mujer Cebra presentó Inhibidor, su disco más transhumano

La distorsión pega en el pecho antes de que se pueda distinguir una sola palabra. Marchitorial ya está sobre el escenario de Club Tri y a las 21:15 empieza a sonar “Polvo”, tema de Loosh, su disco más reciente, publicado en junio de este año. No hay rastro de Penpal, su álbum debut: esta noche el sonido es nuevo, y las visuales proyectadas detrás acompañan como una segunda capa de esa misma distorsión.

El repertorio repasa las canciones de Loosh y suma temas compuestos después de su salida, material que aún no forma parte de su discografía oficial. Las letras giran en torno a la incertidumbre y las contradicciones de la vida cotidiana, esa zona incómoda de la adultez joven donde el indie rock y el rock alternativo se mezclan sin pedir permiso. No es casualidad que la banda elegida para abrir sea esta: sus dudas anticipan, de otra manera, las que Mujer Cebra va a poner en escena un rato después.

Marchitorial fue la banda telonera. Foto: @agus.idiart

A las 22, el escenario cambia de manos. Sin presentación grandilocuente, Mujer Cebra, el trío formado en Buenos Aires en 2018, integrado por Santiago Piedra, Gonzalo Muhape y Patricio García Seminara, sube con Inhibidor bajo el brazo, y la noche arranca con intensidad y velocidad.

Inhibidor es su tercer disco y rompe con lo anterior: la rabia de los primeros trabajos giró hacia otra dirección, y el resultado suena menos a calle y más a un azul cibernético. El imaginario urbano que los definía queda atrás; en su lugar aparece algo cruzado por la lógica digital, donde la crudeza de siempre convive con armonías vocales más directas y una electricidad melódica que antes no estaba. Su conexión con la época no pasa por sonar a la época: pasa por traducir, en clave propia, la sensación de que lo sólido ya no alcanza.

Frente al escenario se amontonan los fotógrafos: el regreso de la banda a su ciudad convocó a algo más que al público habitual. Vuelven a Club Tri dos años después de aquella noche de 2024, en la gira de presentación de Clase B, y es la sexta vez que Mujer Cebra se presenta en Mar del Plata.

Abren con “Otra noche más”. Desde el primer tema queda claro que la velada no va a respetar jerarquías: la lista recorre el debut homónimo, Clase B e Inhibidor por igual.

La respuesta debajo del escenario es inmediata: el público arma pogo, se abraza y corea junto a la banda. La euforia sube en los clásicos, “De películas” y “Y no me digan nada” suenan una detrás de otra y nadie baja el ritmo, mientras las luces tiñen el aire de un azul intermitente, el mismo tono que domina la tapa de Inhibidor, y las siluetas de la banda se pierden, oscuras, entre el humo.

El setlist se ordena en cuatro bloques que cierran con “Invisible”, pero el recital no termina ahí: llegan dos temas más, y el último es “Ahora sí”. Ahí se arma el despiole más grande de la noche. El público corea el estribillo completo, “Ahora sí creo que ya me falta el aire, ahora sí creo que algo malo nace”, como si esas palabras alcanzaran para cerrar la velada.

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