40 años de Llegando Los Monos: estallando desde el océano under

Si con su primer álbum Sumo había logrado asomar como bicho raro por tener un frontman pelado que cantaba inglés, hacer reggae y mofarse de las “caras conchetas, miradas berretas” del chetaje porteño, con su segundo disco logró afilar con más precisión esa mirada irónica/burlona en un par de hits radiales y con más temas en castellano.

Lanzado el 22 de mayo de 1986, Llegando Los Monos, terminó de consagrar a Sumo entre las bandas más celebradas por el medio rockero y por una juventud ávida de propuestas postpunk. Una banda que venía del under, pero que, de la mano de un sello importante como CBS, se abría camino para ser muy conocida.

En Divididos Por La Felicidad (1985), la banda liderada por el italiano Luca Prodan destiló reggae y canciones en inglés, algo poco usual para un rock argentino de principios de los 80`, que se veía como eterno discípulo de los “grandes valores” del rock local: el canto en castellano y la sofisticación lírica e instrumental. Sumo vino a sacudir de un plumazo a ese rock estilo Seru Giran o Spinetta Jade que, según Prodan, sonaba a mera copia del rock progresivo inglés, ése que él ya había curtido de primera mano, en pleno Londres de los 70`.

Para una mayor llegada de su segundo disco, también editado por CBS, se buscó acentuar el impacto que habían tenido los dos únicos temas en castellano del primer álbum, La Rubia Tarada y Mejor No Hablar de Ciertas Cosas. Así, el pegadizo hit Los Viejos Vinagres abre el lado 2 con un fraseo de saxo alegre y repetitivo en ritmo funk, y un estribillo contundente “Estoy rodeado de viejos vinagres todo alrededor”, una especie de oda a la juventud como actitud de vida.

Cierta mezcla de ironía nonsense en las letras, que tan bien habían logrado Pipo Cipollatti y Daniel Melingo con Los Twist, aparece en el otro hit, Que Me Pisen, un reggae con melodía tipo canción infantil y frases como “Yo quiero la mamadera calientita, calientita, calientita”, de ésas para corear todos borrachos fuera de todo filtro intelectualoso. Esas letras irónicas y “en joda” serían la carta de presentación para la inminente explosión de Los Fabulosos Cadillacs y Los Pericos, en 1987, con incursiones en el ska, el reggae, algunos temas en inglés y letras bizarras.

Pero detrás de esos efectivos hits radiales, Llegando Los Monos muestra un abanico musical bastante ecléctico. Ya desde los primeros surcos, en El Ojo Blindado, cantado en castellano, se derrama toda la energía punk acelerada con la que Prodan también venía a darle pogos al rock argento. En Estallando Desde El Océano, cantada en inglés, se despliega una atmósfera densa, oscura, muy The Cure. De ahí se pasa al ska melódico de TV Caliente, una confesión de amor de Luca a la actriz Virna Lisi.

El pogo regresa en Nextweek, un juego de palabras con “Nesquik”, donde la banda se las rebusca para no sonar monótona en una composición de un solo acorde. Y el súmmum del sin sentido aparece al final del lado 1 en Cinco Magníficos, un reggae lento, colgado, donde Luca tira frases medio al voleo con palabras que a él le resultaban graciosas en su sonoridad, como “Chivilcoy” o “Yaciretá”.

El lado 2 nos conecta con el disco anterior en el reggae en inglés de No Good, pero enseguida toma otro rumbo con Heroína, una balada también en inglés, lenta, de dos acordes, inspirada en el tema homónimo de los neoyorkinos The Velvet Underground, nombrando a la droga tan presente en Europa, de la cual Luca Prodan logró escapar instalándose en las sierras de Córdoba en 1980. Tal vez para quitarle densidad a la letra, Luca canturrea a mitad del tema “Soltate con Wellapon soltate, soltá tu pelo con Wellapon”, en alusión a una publicidad de shampoo de la época. Hoy es ya un clásico del rock argentino.

El disco abre y cierra con una música incidental, titulada precisamente Llegando Los Monos, algo que intenta dar coherencia a un disco hermosamente incoherente. Sumo reafirma su identidad, pero también deja algunas claves de lo que será ese rock de fines de los 80, con un costado más descontracturado (Cadillacs, Pericos, Auténticos Decadentes), otro más denso y oscuro (Don Cornelio, Fricción) y otro más punk (Attaque 77, 2 Minutos).

Capítulos aparte merecen lo que será el legado en sí de Luca Prodan como figura de culto, luego de su prematura muerte en diciembre de 1987, y la consagrada trayectoria de Divididos y Las Pelotas, bandas formadas por algunos de los miembros de Sumo. De más está aclarar que Sumo se completaba con Roberto Pettinato en saxo, Ricardo Mollo y Germán Daffunchio en guitarras, Diego Arnedo en bajo, y Alberto Superman Troglio en batería. En 1987 sacaron su último disco, After Chabón, dejando más himnos para el rock argentino como Crua Chan y Mañana En El Abasto. Pero Llegando Los Monos fue el gran paso a una modesta masividad de Sumo, que le permitió ciertos hitos como tocar en Obras, sonar mucho en la radio, y aparecer en programas de TV muy populares como Feliz Domingo.

En 2026 Salió una reedición en vinilo por los 40 años de Llegando Los Monos, dato que confirma la vigencia que tiene hoy en día el “disco del medio” de Sumo. Y si no fuera porque el DVD ya es un formato un tanto demodé, la frutilla del postre sería editar en ese formato, o estrenar en plataformas oficialmente, el video del recital de Obras del 9 de agosto del 86´ en el que presentaban oficialmente su segundo disco, y que en su momento se editó como video home en VHS. Así y todo, muchos fans se tomaron el trabajo de subir a YouTube ese recital completo, o fragmentos, lo que demuestra el estatus enorme de banda de culto que sigue teniendo Sumo.

Etiquetado:

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *