De Illya Kuryaki & The Valderramas, Emmanuel Horvilleur llegó al mundo del pop para quedarse, con sus vestuarios brillantes y tapados de piel.
En su inicio como solista hubo dos álbumes en los que experimentó con su sonido, hasta llegar al disco que lo haría sonar en la radio como ícono pop. Mordiscos sale en 2007, con canciones divertidas y sencillas al oído del amante del pop. “Radios” fue la canción de ese álbum con más resonancia, el himno necesario para cada Rey del Pop.
Con el tiempo fue adueñándose de atributos que lo transformaron en un verdadero Rey del Pop. No alcanza con tener buena música: hay que saber llevarla y lograr que tenga trascendencia. El vestuario fue cambiando según la época, marcando la tendencia de cada momento, hasta que consiguió su uniforme distintivo: un traje con brillo y movimiento, una camisa o remera ajustada en color reflectante, y unos lentes enmarcando su cara.
Dentro del uniforme poppero deben existir elementos característicos, y Emmanuel Horvilleur consiguió un guardarropas que grita su nombre sin siquiera mirarle la cara.
La trascendencia no la logró solo sacando álbumes con los años. Entendió que la forma de captar a la juventud era a través de sus artistas favoritos. En 2021 sacó Pitada, un repaso acústico de su carrera solista donde colabora con Bandalos Chinos, Zoe Gotusso y Chiara Parravacini, mostrándose así a los jóvenes que aman a esos artistas, generando interés y posicionándose nuevamente en la escena actual.
En los últimos años sacó dos álbumes nuevos, Aqua di Emma y MI AÑO GÓTICO, con estética y sonido pop, música fácil de escuchar y letras pegadizas, colaborando con artistas como Miranda!, Fito Páez y Julián Kartún, entre otros.
Con años en la industria y sabiendo siempre estar presente, canciones movedizas, letras pegadizas, tapados de piel, ropa brillante y ritmos vibrantes, Emmanuel Horvilleur se ha convertido en el Rey del Pop argentino. Pero, ¿podrá mantener su título en un género en crecimiento?











