Este domingo, Juan Carlos Baglietto se presentará en Villa Victoria Ocampo con “Tangos y otras yerbas”, un espectáculo que cruza clásicos del 2×4, canciones infaltables del dúo con Lito Vitale y adelantos del próximo álbum por los 35 años juntos.
A días del show, Baglietto habla con la serenidad de quien lleva décadas arriba de los escenarios, pero también con la energía intacta.
“Me encuentra bien, de pie, activo”, dice sobre su presente. “Tenemos un método de laburo que es acomodable a los tiempos que van transcurriendo. Somos un equipo de hace muchos años, con los mismos técnicos y músicos. Llevamos casi todo lo que necesitamos en el bondi de gira y eso nos permite plantarnos en casi cualquier lugar de la misma manera que en Buenos Aires”.
En tiempos complejos para la cultura, no dramatiza ni idealiza: “Son tiempos más peleados, pero la gente nos acompaña. No puedo juzgar los tiempos que corren por lo que me pase a mí en las tripas. Yo estoy bien, estamos bien”.
35 años y una elección consciente
El 2026 marca los 35 años del dúo Baglietto–Vitale. Pero él aclara: “No hace 35 años que hacemos el mismo espectáculo”. La permanencia no fue repetición, sino transformación constante.
“Hemos pasado por diversísimos proyectos, con formaciones más numerosas, con orquesta, solos… Nos seguimos eligiendo. Respondemos a nuestros propios intereses y necesidades. Si seguimos juntos es porque nos hace bien y porque creemos que lo que tenemos para dar es importante”.
Hay una idea que repite y que resume la sociedad artística:
“No competimos. No está en nosotros saber quién va primero en el cartel ni quién canta más fuerte. Es un método que nos preserva del hastío y del aburrimiento. La pasamos bien, básicamente”.
Consultado sobre el clima actual en el arte, es claro sin caer en polémicas vacías: “Hay una pequeña porción que está muy preocupada por denostar a los demás. Pero la gente que nos resulta realmente valiosa está mucho más allá de eso. Yo divido entre quienes hacen cosas de alto valor artístico y quienes, a mi juicio, no lo tienen”.
Tangos, Piazzolla y Bodas de Coral
El espectáculo en Villa Victoria es una síntesis de distintos momentos del dúo. Incluye material del homenaje realizado el año pasado a Astor Piazzolla, tangos que no interpretaban desde hace tiempo, otros que nunca habían hecho y canciones que formarán parte del próximo disco.
El nuevo álbum se llamará Bodas de Coral, en referencia a los 35 años de unión artística. “Es un álbum de canciones de amor. En este espectáculo hacemos dos o tres temas que van a estar ahí”, adelanta.
El resto del repertorio incluye “canciones infaltables”, esas que el público espera y que ellos mismos disfrutan seguir cantando. “Es un mezcladito que contempla parte de nuestra historia”.
La emoción como garantía
Si algo define a Baglietto es su rol de intérprete. Él mismo lo reconoce: “Soy más intérprete que compositor”. Y ahí está el eje del show.
“Le garantizamos la emoción. Lo demás que lo ponga cada uno”, afirma.
Sobre el escenario con Vitale, el vínculo se potencia: “Nos sacamos chispa. Nos subimos a comernos el mundo y a compartir esta emoción con la gente. Es casi una ceremonia”.
Esa palabra —ceremonia— aparece varias veces en su discurso. La experiencia no es tibia ni mínima: puede ser intensa, abrupta, íntima o expansiva. Pero siempre emocional.
El vértigo y la voz
En su faceta de compositor, Baglietto admite que no tiene la disciplina diaria de otros autores. “Escribo por épocas. Tengo que estar en una situación de necesidad de expulsar eso que siento. Y sí, muchas veces uno se queda en blanco. Está el vértigo del lienzo en blanco”.
Sobre su voz —una de las más reconocibles de la música argentina— responde con honestidad y humor: “No sé cómo hago. Como sanguchitos de miga”, dice entre risas. “Vocalizo cinco minutos antes de subir y salimos al toro a reunirnos con la gente, que es el principal motor de lo que hemos hecho en estos 35 años”.
Volver a la Villa
La presentación en Villa Victoria tiene, además, una carga afectiva. “Tocábamos ahí en los 90 con aquel ciclo ‘Traiga su manta y escuche’. Vamos a reeditar esas sensaciones, esos momentos mágicos que se generaban en la Villa”.
Entre los tangos, menciona “Pasional” como una versión que disfruta especialmente hoy. Pero prefiere no elegir uno solo: “Hay un nivel de poesía superlativo en el tango argentino. Es difícil elegir”.
La invitación queda abierta. “Vengan y juzguen si lo que digo es verdad o es chamuyo”, dice.
El domingo por la noche, en el corazón cultural de Mar del Plata, la emoción —al menos esa— ya está garantizada.











